Canopy Tours - Las Nuevas Atracciones De Vallarta
By Heather Wilson
Me imagino que era de esperarse que un antiguo James Bond me dejaría boquiabierta al ejecutar una acción atrevida. Pero cuando Sean Connery despreocupadamente se enganchaba a un simple arnés de cuerdas y volaba a través de las copas de los árboles del Amazonas, me cautivó. El mundo visto a través de sus ojos era tan increíblemente liberador y lleno de magia, dándole una perspectiva completamente nueva a la naturaleza. Su personaje en Medicine Man se apresuraba a encontrar plantas con propiedades sanadoras antes de que el "desarrollo" eliminara tanto a estas como a las vidas que podrían salvar.
Sentada en una oscura sala de cine, no tenía idea de que en Vallarta realmente volaría sobre los árboles igual que él- aunque por diferentes razones. Y tengo que decir que es mejor que en el cine.
Darse la oportunidad de tener una vista privilegiada de nuestro exuberante bosque tropical es ahora tan fácil como el ABC gracias a la reciente introducción de dos espectaculares tours de las copas de los árboles en la Bahía de Banderas- una al sur y otra al norte de Vallarta.
Dada la oportunidad de ver de que se trataba con un grupo de amigos del trabajo- y con la asignación de escribir al respecto- me encontraba encantada y un poco aprensiva. Las alturas no me asustan. Pero me preguntaba si contaba con la destreza física para llegar y bajar de las plataformas en lo alto de los árboles.
A nuestro grupo de siete personas se nos recogió para el tour, nos llevaron por la dramáticamente bella costa de la Bahía de Banderas hasta un lugar excepcionalmente exuberante, poblado por vaina de vainilla silvestre, orquídeas, bromelias, filodendros e higueras- por no mencionar los reptiles tan largos como un hombre es alto y los cotorros de brillantes colores "cotorreando" acerca de los extraños que volaban entre ellos.
La plática de bienvenida hizo que me olvidara de mis preocupaciones con una descripción paso por paso de nuestra aventura por venir. Escuchar que personas de los siete a los setenta años toman el tour repetidamente hicieron de mí- tan poco deportiva- un aspirante con oportunidad.
Se nos dieron arneses de nylon como aquellos que se usan para escalar, que se ponen como pantalones, los guías hacían los ajustes necesarios. Mientras estaba de pie, lo sentía flojo, pero tenía la tensión apropiada para estar cómoda al sentarme. El resto del equipo consiste de poleas de aluminio y cascos que evitan que el cabello se enrede en el cable. Se recomiendan pantalones o shorts para las damas, zapatos de suela de goma y una salpicada pre-aventurera de repelente.
Grupos de hasta 18 personas pueden ser atendidos, con varios guías que facilitan la llegada y la salida de las plataformas. Una caminata de dos o tres minutos hasta la primera de éstas me hizo notar lo fácil que es el acceso a través de escaleras de acero sólido y un barandal. Enganchada seguramente a éste, pensamientos varios me pasaban por la mente mientras esperaba para seguir a los dos intrépidos niños de nueve años hacia el vacío. "Lanzarme al aire es el tipo de cosa que hago el fin de semana." Un poco más creíble: "Me voy a desmayar y a pasar una real vergüenza."
De cualquier manera, con todas las precauciones de seguridad concebibles estrictamente observadas, conquisté la primera parte del cable- sabiamente diseñada para ser la más corta- a pesar de mi misma, dándome la confianza necesaria para el paseo que me esperaba.
El tramo más largo mide alrededor de 250 metros y la máxima velocidad que se alcanza fue alrededor de 35 millas por hora, ésta varía dependiendo de la velocidad del viento y el peso del individuo. Atravesar un cable tenso 2000 metros sobre el cañón de un río pacifico forjó una gran intimidad con la hermosísima fauna y flora acerca de la cual solamente había leído.
El cable culmina en una aireada palapa-bar, lugar perfecto para hacer un brindis en honor de esta aventura y todas aquellas por venir.
Estos tours cuentan con todos los elementos para un paseo familiar inolvidable ó un ejercicio para construir equipos. Y las parejas se benefician con el rol que juega la adrenalina en la atracción.
Sumando las reacciones a la novedosa experiencia, un guía señaló: " La gente que llega con más miedo es la que se va con la mayor sonrisa" y yo puedo confirmarlo. Aunque no fue hasta que desperté el próximo día, sintiéndome en la cima del mundo, que me di cuenta de que mis creencias acerca de lo que es posible hacer habían cambiado, dejándome revitalizada y más optimista de lo que me he sentido en mucho tiempo.
Sin excepciones, todas las personas que he conocido y que han tenido esta experiencia se deshacen en elogios. Alex, una de mis compañeras de tour reconoce algo bueno cuando lo ve. Llamándolo simplemente "cool" la pequeña de nueve años regresó el fin de semana siguiente arrastrando a su hermano y a su padre.