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Hotelito Desconocido

Hotelito Desconocido

By Lynne Bairstow

El hecho que el Hotelito Desconocido sea eco-consciente es una ventaja más en mi opinión, pero no es el atractivo principal. Imagínese acampar con sábanas de lujo, el romance de las velas por todos lados y una sinfonía de chicharras, pájaros y ranas. Este no es un escondite común y corriente, este es un lugar donde se despiertan los sentidos.

Vista, oído, olfato, gusto y tacto, se afinan cuando pierden la competencia de las distracciones cotidianas. Aquí es fácil desconectarse -de hecho es obligatorio-. No hay electricidad, ni teléfono, por lo tanto, ni internet y hasta mi teléfono celular se negó a ofrecerme el servicio para no darme la oportunidad de romper el encanto de l lugar, por lo que me resigné a la indulgencia del tiempo sin definiciones.

El hotelito no es un campamento, pero los cuartos son lo suficiente mente rústicos que dan la sensación de estar al aire libre como si se extendieran más allá de las puertas de bambú y las terrazas de madera. Los cuartos, llamados palafitos, se ubican en casitas en pilotes sobre una laguna.

Recientemente se adicionó un grupo de suites en una amplia barra de arena que separa el tranquilo estuario del impetuoso Océano Pacífico. Desde ahí se requiere una panga para cruzar a la palapa del restaurante para cenar. Hay una ventaja sobre esta distancia que las separa del agrupamiento principal: se está lo suficientemente cerca para reservar las primeras sillas alrededor de la alberca de agua salada o las que están frente al club de playa. La alberca está diseñada con un sistema ingenioso para renovar el agua diariamente, proporcionando la misma diversión que ofrece el océano, sin su usual agresividad. Otros beneficios que se disfrutan en los palafitos frente a la playa son el sensual sonido que proviene del vaivén de las olas y los cómodos camastros que prácti-camente gritan ¡siesta!

En el interior de cada uno de los 30 cuartos encontrará suaves sábanas de algodón blanco, enormes toallas afelpadas y pabellones delgados que envuelven la camas en forma seductora, aunque su función como mosquiteros resulte un tanto obsoleta. El ama de llaves realiza la ritual cortesía, incluyendo el encendido de las velas, todas las tardes antes del ocaso. También tienen una forma ingeniosa para dar el servicio matutino - desde la comodidad de su cama, se jala una cuerda que iza una bandera en lo alto de su palafito, indicando "estamos listos para el café, muchas gracias".

De estilo -algo polinesio combinado con muy mexicano-, cada cuarto revela un diseño bastante singular e innovador, a fin de cuentas, obra de un decorador italiano, quien viajó por todo México para reunir una colección ver-daderamente admirable de antigüedades, curiosidades y adornitos que de tan cursis son clásicos. Por su toque tan creativo, este hotelito es un respiro de tranquilidad para este mundo acelerado.

Las actividades diarias incluyen vólibol playero, excuriones para obrservar las aves, windsurf, paseos en kayak, bicicletas de montaña, caminatas y paseos a caballo por la playa -todo incluido- en el precio del hospedaje. También hay un spa primitivo de lujo que ofrece masajes, sauna y jacuzzi, además de hamacas para descansar después de los tratamientos.

Quien sabe que otras cosas aquí descubrirá. Yo solo sé que pude ver una estrella fugaz porque tuve el tiempo y el ánimo de simplemente contemplar el firmamento.

 
 
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