Eco-Aventura En La Bahía Matanchen
By Heather Wilson
Mientras checaba el pulso de San Blas, a dos horas y media al norte de Puerto Vallarta- pueblo que gozaba de auge durante la colonia española y es ahora un simple pueblo surreal de aproximadamente 20000 habitantes- me encontré con abundante e inspiradora acción ecológica en el camino. Siguiendo por la planicie costera y pasando por campos de cosecha de aguacates, plátanos, mangos, papayas, cacahuates, piñas, teca y tabaco, hicimos una parada en lo que primero pensé que era un cementerio de ansarones- pequeñas plumas abundaban. Se me aconsejó mirar hacia arriba, y al hacerlo, vi mi primer "árbol de plumas", y me di cuenta de lo maravillosa que es la flora y la fauna en esta tierra de leche y miel.
Solo dos horas después de salir, nos encontramos tomando cervezas a la entrada de la Bahía Mantanchen, alabada por los surfistas debido a la ola más larga del mundo registrada en el Libro Guiness de Records. Dominando la ancha playa arenosa de Platanitos con el encanto de los mares del sur, El Mirador es el mejor punto para cargar energías. Nos registramos en el Costa Custodio, cinco minutos al sur, un lujoso conjunto de ocho villas frente al mar que dominan la hermosa y virgen Playa Custodio de doce millas. Durante la marea baja la sedosa playa sin rocas se mece gentilmente, ideal para los nadadores tímidos. Lanzadas en aguas que llegan a la cintura, las redes de los pescadores salen repletas.
Al otro lado de la boca del estero se encuentra el desarrollo residencial Turtle Beach, donde puede rentar una casa, poner una tienda de campaña o estacionar un trailer. Un campamento de tortugas a cargo de biólogos cuida de tres de las ocho especies de tortuga marina que anidan en Playa Custodio: la Hawksbill, Olive Ridley y Leatherback- que llega a pesar hasta 450 kilos. ¡Que visión! Paralelo a la playa, el estuario de mangle Custodio- una reserva ecológica para aves acuáticas residentes y migratorias, tortugas y cocodrilos- se puede explorar con un guía o independientemente en las canoas disponibles.
Impresionada por la sensación de estar a centímetros de distancia de criaturas salvajes, ansiaba conocer La Tovara, un manantial de agua dulce en medio de una serie de esteros reconocidos por haber sido visitados por la mitad de las mil cincuenta especies de aves registradas en México. Elegimos el más nuevo de dos puntos de partida a 16 kilómetros al sur de San Blas en La Aguada, restaurantes donde el tour comienza y termina sirviendo a los huéspedes especialidades regionales como pescado ahumado sobre fogatas de mangle y camarón azul que se encuentra en el lugar.
Los avistamientos más frecuentes suceden temprano, así que nos aventuramos por el húmedo y serpenteante río poco después de las 7 am. Pasando por angostos canales cubiertos de mangle, higueras de Bengala cubiertas de musgo y ramas enredadas, el mundo en cámara lenta del pantano se revelaba- tortugas, cangrejos, cocodrilos e iguanas (se dice que éstas llegan a medir hasta dos metros por aquí) bañándose de rayos de sol entre gráciles lirios y orquídeas de tonos pastel. Apresuradamente garabateando las formas y colores de los pájaros, el Búho de Bosque, el Cuco de Manglar y la hermosísima Garza Canela entre ellos, así como diversas variedades de andarrío, halcon, pato, garzas, herones y cerceta. Se puede planear todo un día con la familia visitando una granja de cocodrilos y nadando en la poza alimentada por el manantial que es la fuente de el agua de San Blas.
Su clima y características físicas- manglares, esteros, lagunas y playas- hacen del área de Bahía Mantanchen uno de los refugios naturales más importantes del hemisferio occidental. Una zona que hace frontera entre la tierra y el mar, la sabana costera alberga una biodiversidad sin rival- que desafortunadamente incluye mosquitos y salvajes zancudos que me picaron en lugares que desconocía existieran. Sus horas pico son el amanecer y el crepúsculo y me dicen que son especialmente despiadados durante la luna llena. Un repelente concentrado como el Autan, ampliamente disponible en Vallarta, es absolutamente necesario.
Tomando una pausa para visitar San Blas después de una ausencia de 3 años, lo encontré más festivo, con pancartas y posters colgados de lado a lado de las calles y casas de bloques de cemento realzadas con color. Si le gustan las bicicletas, le encantará este pueblo- están por todos lados. Para un toque de realidad cultural, desayune o coma en Martha´s, platillos económicos y deliciosos servidos al estilo casero en su ordenada cocina /sala cubierta de carpetitas tejidas y flores de plástico.
No hay nada acerca de la zona que Josefina Vázquez no sepa. Bilingüe, ha estado en la recepción en el hotel de cuatro estrellas Garza Canela durante 20 años. Este es el mejor lugar para hospedarse con todos los servicios y el principal restaurante y tienda del pueblo.
Como llegar:
Vire a la izquierda desde el aeropuerto y sobre la carretera hacia Tepic. Siga por ésta 91.1 Km. Hasta el centro de Las Varas. Dé vuelta a la izquierda en el semáforo hacia el camino a San Blas. Llegando a Zacualpan, vire a la izquierda una vez más justo antes de la plaza del pueblo y siga por San Isidro. Pasando Ixtapa, dé vuelta a la derecha en el entronque hacia Atacama y San Blas.