Una de las grandes emociones que podemos experimentar en Bahía de Banderas es observar el jugueteo de las ballenas jorobadas que regresan cada año para aparearse y dar a luz. Aquí se han avistado hasta 300 individuos en una temporada. Es una fortuna el que de todas las ballenas en el mundo, la jorobada sea la especie que salta con más frecuencia: hasta una vez cada 40 segundos durante varios minutos. Los expertos piensan que los saltos forman parte del cortejo, que son un reto o una demostración de fuerza.
Las primeras en dejar la bahía son las hembras recién impregnadas seguidas por los adultos jóvenes y finalmente por los adultos maduros. Las últimas en irse son las madres y sus crías concebidas el año anterior. Este periodo extra en aguas cálidas permite a los ballenatos desarrollar la gruesa capa de grasa aislante del frío que necesitarán en su hogar septentrional.
Los oceanógrafos dicen que solía haber alrededor de 15 mil ballenas jorobadas en el mundo y que ahora sólo existen unas cinco mil, con mil quizá en el Océano Pacífico. Aquí no se permite a las embarcaciones acercarse mucho a los adultos y menos aún a los ballenatos. Sólo los investigadores autorizados pueden aproximárseles. Los pescadores deben ser cuidadosos al utilizar sus redes ya que los bebés pueden enredarse y morir. Cuando pasee en barco por la bahía, nunca arroje nada de plástico a sus aguas ya que las ballenas pueden asfixiarse al tragarlos. Es más, no arroje nada a la bahía, las ballenas no son las únicas que desean nadar en aguas limpias.